A tan solo 132 metros del mar, en pleno centro de Villaricos y entre sus dos pequeños puertos, se encuentra esta parcela. Un lugar donde la vida transcurre al ritmo tranquilo de un auténtico pueblo marinero, donde las barcas regresan cada día al puerto y donde el mar siempre está cerca. Aquí el día a día se vive principalmente paseando. Por la mañana un café en una terraza, darse un baño en el mar, leer tranquilamente en la playa y después hacer algunas compras en las pequeñas tiendas del pueblo. Los domingos, el animado mercadillo de Villaricos se celebra a tan solo 100 metros, llenando las calles de ambiente, colores y del aroma de churros recién hechos, junto con una gran variedad de frutas, verduras y otros productos locales. La parcela tiene pendiente. Esto exige una construcción algo más compleja, pero al mismo tiempo ofrece interesantes posibilidades: desde la primera planta ya se pueden disfrutar vistas abiertas al Mediterráneo y una excelente orientacion y luz natural.